Desde
su maceta en medio de un túnel, una planta pondrá a
prueba un precario dispositivo multisensorial analógico diseñado
para conectarla con el exterior.
El túnel peatonal en el que se desarrolla esta instalación
específica para el sitio cuenta con cuatro escaleras de acceso,
dos en cada uno de sus extremos. La idea consiste en ubicar 2 grandes
espejos en la parte inferior de cada una de estas escaleras (ocho
en total) de modo tal que éstos reflejen la luz del cielo hacia
el interior del túnel. En el centro de este pasillo de 50 m.
x 4 m. se ubica una planta en una maceta. Sobre la maceta, un dispositivo
con cuatro lentes proyecta sobre pantallas de 20 x 25 cm. las imágenes
cielos obtenidas por los espejos antes mencionados. Para lograr esta
proyección, cada una de las lentes pone en foco un cono de
luz transformándolo en una imagen rectangular de aproximadamente
30 cm. De esta manera, la planta contará con puntos de vista
del cielo a pesar de encontrase bajo tierra a 25 metros de la entrada
natural de luz.
La instalación
comienza en el solsticio, momento en el que el sol se encuentra más
lejos de la tierra y realiza una trayectoria menos perpendicular a
la tierra. A medida que avanza el tiempo, el sol se pone cada vez
más perpendicular a la tierra, hasta entrar en la boca del
túnel, rebotar su luz en el espejo y llegar así a la
planta. De noche, cada uno de estos espejos refleja la luz de un farol
de iluminación de la vía pública (e incluso en
algunos momentos la luna) llevando también luz de noche hasta
la ubicación de la planta.