La luz hecha tinta

Muestra individual
Fotografía digital copiada en papel acuarela

Galería GC, Buenos Aires, Argentina, 2012

Luz hecha tinta es una serie de fotografías digitales copiadas en papel acuarela. Se trata de los negativos de fotografías de fuegos de artificio. Como resultado la oscuridad de la noche se convierte en un fondo blanco y los puntos de luz blanca intensa en el negro más absoluto. Los colores viran sus tonalidades, pero no su intensidad, asemejándose mucho a trazos de tintas o acuarelas brillantes.

Descargar Catálogo de la muestra


LA LUZ Y LA TINTA

Extracto de una conversación entre Carlos Huffmann y Martín Bonadeo

CH: Viendo esta serie de obras, me puse a pensar en la manera por la cual todos los colores tienen dos formas. El negro es una superficie que absorbe todo el espectro de luz visible y es también la ausencia de luz. Los fuegos artificiales son una manera de pintar el cielo. Tus fotos de fuegos artificiales en negativo parecen ser goteados y salpicados de tintas de color sobre papel de acuarela. Hay una búsqueda por lograr múltiples inversiones: luz/ pigmento, cielo/tierra, fuego/agua. Me preguntaba cómo pensás la operación de cambio de signo, de positivo a negativo y viceversa.

MB: Siempre que pienso en la percepción y en la formación de imágenes dentro de la mente, me cuestiono por estos pares de opuestos, estas dualidades que vos mencionás y cuánto de estas nociones son construcciones culturales, aprendizajes. En el caso de esta serie es interesante porque surgieron de una post-percepción. Estaba viendo un show de pirotecnia en año nuevo y después de una enorme explosión cerré los ojos. Me quedó impregnado en la retina el negativo de lo que acababa de ver; una mancha de colores sobre fondo blanco que se expandía igual que la tinta en el papel. Fue tan intenso lo que sentí que fui a buscar la cámara y empecé a fotografiarlo.

CH: Es interesante porque hablás de cómo esas dualidades son construcciones y al mismo tiempo hablás de cómo la imagen negativa de la luz queda impregnada a la retina. Me interesa esta otra dualidad, entre los elementos de la cultura y los que parecerían ser fenómenos de la naturaleza. La diferencia entre el bien y el mal suele ser muy arbitraria, sin embargo la diferencia entre la luz y la sombra es muy clara y puede ser definida de manera bastante inequívoca. Me pregunto si lo que criticás en tu trabajo es el uso político que se le da a las palabras que enominan los lados de una dualidad o si criticás el pensamiento por dualidades en sí mismo.

MB: Creo que las polaridades son estructurales en el pensamiento, sobretodo para categorizar, para ordenar. En este lugar, la sombra siempre existe en función de la luz, pero es relativa ya que en el más oscuro de los negros se puede hallar tonalidades e incluso intensos colores. Esta es una cuestión que los impresionistas tomaron de los artistas de estampa oriental hace 150 años. Si hablamos en lenguaje fotográfico depende de la cantidad de exposición a la luz. Los fotómetros vienen ajustados por default para dar imágenes más densas, con mayor cantidad de negro que de blanco. El blanco es tomado como sobre-exposición, como áreas quemadas en la imagen. En cambio el negro no se suele marcar como sub-exposición. En todos los lenguajes hay de estas convenciones arbitrarias y uno hace uso de ellas sin pensarlo. En el habla y la escritura por ejemplo es clarísimo. Las palabras que estamos usando ahora no son lo suficientemente precisas. Hay una limitante en lo absoluto de las nomenclaturas y elegimos términos en función de contrastes, de polaridades. Pero las imágenes visuales y los objetos siempre tienen aristas expresivas que scapan a la palabra y resultan imposibles de clasificar en términos linguísticos.


> volver