Termosíntesis
Instalación interactiva específica para el sitio
Galeria Isidro Miranda, Buenos Aires, 2006 / Centro Cultural General San Martín, Buenos Aires, 2007 / Hotel Vitrum Hotel, Buenos Aires, 2008

Termosíntesis es una serie de esculturas realizadas con termómetros de alcohol y lámparas ordenadas radialmente con formas semejantes a flores. Estos termómetros varían su coloración según la temperatura ambiente que aumenta cuanto más gente hay en el espacio de exhibición. Además las lámparas de estas esculturas están conectadas a sensores que detectan la presencia de personas en su entorno y se activan. Estas luces irradian calor y los termómetros se van "llenando" a medida que la temperatura aumenta. En algunos casos la temperatura se encuentra limitada por un termostato que no permite que los termómetros exploten, pero en otros no existe este dispositivo y el espectador es capaz de reventar con su presencia algunos termómetros que "sangran" su alcohol coloreado con acrílico rojo cuando no toleran más el calor.


Charla de Termosíntesis entre Cristian Segura (curador) y Martín Bonadeo

Cristian Segura: ¿Fabricaste instrumentos? Martín Bonadeo: Sí. Las primeras veces que me invitaron a realizar instalaciones con proyecciones de diapositivas los espacios no contaban con un proyector, entonces fabriqué un dispositivo que proyectaba una sola diapositiva. Y lo curioso fue que, como era artesanal, la gente miraba tanto el artefacto como la imagen, algo que con un proyector Kodak no sucedía. Entonces, en las siguientes muestras hice que los proyectores fueran blancos y los ubiqué sobre pedestales (como esculturas), lo cual acrecentaba la tensión entre la tecnología y la imagen. Esta decisión de no usar tecnologías industriales estándar se repite en cada una de mis obras. Me gusta utilizar los artefactos de un modo que no fue pensado por quien los diseñó. Por ejemplo en Moebius Display (una pantalla de LEDs con forma de banda de moebius), tuve que trabajar con módulos cuadrados para construir una curva, porque industrialmente una pantalla se piensa siempre como algo plano. En un mundo en el que la mayoría de la gente no conoce el funcionamiento de las tecnologías que utiliza a diario, el simple gesto de modificar o hacer propia la forma de una tecnología existente se convierte en un hecho artístico.
CS: Al observar tus obras, noto que la luz (natural o artificial) es un componente muy importante, hasta diría clave en muchas de ellas.
MB: La luz (y su contraparte, la oscuridad) ocupan un lugar central en mi obra desde que empecé haciendo las instalaciones con el proyector de diapositivas que te contaba antes. Y hay algo de ese germen que atraviesa casi todos mis trabajos. En mis obras planteo experiencias en las que la luz, o la falta de ella, suelen poner una tensión.
CS: También encuentro que haces especial referencia a las plantas, a los paisajes, a la naturaleza… Pienso, por ejemplo, en Ojos de alcancía las fotografías sobreexpuestas de hojas y flores, en Horizonte en cúpula el lucernario cubierto por imágenes traslúcidas de paisajes, en Vánitas empapelado las proyecciones de insectos sobre empapelados de arbustos… Y veo, además, que entre tus nuevos proyectos planeas construir un árbol robótico, con ramas que crecen o se retraen para producir la misma sombra proyectada a cualquier hora del día, incluso por la noche, con luz artificial. Cuéntame sobre este interés.
MB: Hace miles de años, en nuestra cultura comenzaron a imponerse las religiones monoteístas, en las que un único Dios reunía todo el panteón de divinidades paganas. Esta síntesis recortó una enorme cantidad de adoraciones por pequeñas y grandes maravillas naturales. El sol, por ejemplo, es venerado tradicionalmente por todas las culturas arcaicas y misteriosamente perdió poder. Hoy damos por hecho que cada vez que se oculta por el oeste va a volver a aparecer por el este a la mañana siguiente y, socialmente, no le rendimos ningún tipo de tributo ni sacrificio para que siga haciendo su trabajo. Yo pienso parte de mis obras como “altarcitos” contemporáneos de adoración e intento de comprensión por este tipo de fenómenos. Con respecto a la naturaleza, puntualmente, creo que es una distorsión pensar al hombre como ajeno a ella, ya que es un elemento más del sistema, ni mejor ni peor. Hay algo de observar los astros y sus movimientos, las plantas y todo lo que nos rodea, para comprender lo que está en nuestro ser, en un intento por conocernos más. En muchos de mis trabajos encarno esta voluntad y le doy un desarrollo desde mi punto de vista.
CS: En Termosíntesis, tu instalación para la vidriera de la galería, usas también la luz, pero ahora como fuente de energía calórica para activar el alcohol que contienen unos capilares de vidrio, unos termómetros en forma de flor que se colorean en presencia de personas. ¿Cómo se origina este trabajo?
MB: El origen de esta pieza se encuentra en mi niñez, en mis pocas ganas de ir al colegio. Un día descubrí (o me contaron y luego lo comprobé) que si ponía el bulbo del termómetro cerca de la bombita de mi velador, podía subir hasta 42 grados y preocupar a cualquiera. Esta escalada del mercurio era muy rápida y doblemente satisfactoria: por un lado era bello y por otro implicaba (poniendo un poco de cara de enfermo) faltar a clase. Hoy me toca ser padre y también juego y me preocupo con los termómetros y con lo que marcan. La fría medición matemática de la temperatura en grados contrasta con la cálida asociación por lo general al color rojo con el que se tiñe el alcohol en los termómetros. Un termómetro sin escala no sirve y justamente esta obra les encuentra una utilidad. ¿Es la estética una utilidad? Cuando me invitaste a participar en esta vidriera, encontré el lugar adecuado para hacer una flor con estos objetos, que es una idea con la que venía jugando desde hace un tiempo. Por lo general, la gente no para a ver una vidriera de arte. Por lo general, no entran a ver arte. La idea de hacer algo reactivo en la vereda me interesaba: que cuando alguien pasara, activara un circuito. Por eso elegí concentrar toda la vidriera en un solo punto y mantenerlo oscuro hasta que alguien pasase y activara la flor. Es muy común caminar de noche en Buenos Aires y que se vayan activando luces de vigilancia mientras uno pasa por enfrente de las puertas de los edificios. Esta pieza funciona de un modo similar, tanto durante el día como por la noche, pero tiene un plus: usa esa luz y el calor que genera y lo transforma en otra cosa.
CS: ¿Qué te motiva a la hora de trabajar, como en este caso, con el concepto de especificidad en relación al espacio?
MB: Creo que cualquier forma de arte funciona de distinta manera dependiendo del contexto en el que se la exhibe. Hay obras que provocan diferentes lecturas dependiendo del momento y del lugar. La mayoría de las galerías son cubos blancos en un intento por emular un laboratorio (teóricamente neutro). Esa asepsia me interesa poco para plantar una instalación. Cuanto más barroco sea el lugar y más historia haya detrás, más compleja puede ser la trama que se construye entre la obra y el espacio. En el caso de la galería Isidro Miranda, encuentro la ventana como uno de los espacios más ricos. Termosíntesis es una pieza planteada para dialogar con el público que transita y es mucha más la gente que camina por la vereda que la que entra a una galería de arte. Siempre que puedo, trabajo hacia afuera del espacio de arte e intento vincularme con un público masivo. Me siento cómodo proponiendo discursos que dialogan con las problemáticas que plantea cada lugar. Mis primeras obras fueron pensadas, específicamente, para diferentes sitios de la casa en la que vivía con mis padres y hay algo de ese proceso que repito cada vez que me invitan a mostrar. Si bien en mi producción hay obras que pueden funcionar en diferentes espacios, la mayoría está pensada para momentos y lugares específicos.
CS: ¿Podría decirse que Termosíntesis condensa todos tus intereses actuales: el uso de tecnologías, la experimentación con la luz, la alusión a la naturaleza y la realización especifica para el sitio?
MB: Sí. Después de esta conversación veo que concentra muchos más factores de los que pensaba cuando surgió la pieza. A pesar de las diferencias formales y tecnológicas que tienen mis instalaciones, siempre se puede tejer alguna trama a partir de esas pequeñas obsesiones que me persiguen y se cuelan en las distintas formas que produzco.


> volver