Moebius display
Escultura lumínica dinámica
Espacio Fundación Telefónica, Buenos Aires, 2006 / Itaú Cultural, Sao Paulo, 2007 / III Bienal Internacional de Arte Contemporaneo de Sevilla, España, 2008 / Woodstreet Galleries, Pittsburgh, USA, 2010

Moebius display es un desarrollo de una interfase expresiva experimental. Este artefacto es una pantalla de LED's (light emitting diodes) que presenta una modificación espacial y conceptual. En vez de ser plana como la mayoría de las pantallas, tiene la forma de la banda de moebius, una representación tridimensional del infinito. Este nuevo espacio de expresión no euclideano, se presenta como un output alternativo que trae a la superficie muchas cuestiones acerca de nuestra forma de representación visual y espacial. La idea de ver una palabra o una imagen moviéndose en una superficie tridimensional que une dos caras en una expresa una ambigüedad particular. La pieza permite de esta manera que dos ideas contradictoras, dos polos, dos opuestos compartan el mismo espacio. Esta pieza fue posible de realizar gracias a la premio Fundación Telefonica | MAMBA | LIMB0 al arte y nuevas tecnologías y a una generosa donación de LED's por parte de OSRAM oprtosemiconductores. El próximo paso en el desarrollo de este proyecto incluye un cambio de escala (20 veces más grande) y la inclusión de píxeles de LED's full color.


Temporada de subversiones: Desafiando al hardware –fragmento–

texto de catálogo por Rodrigo Alonso – curador de la muestra Gran premio arte y nuevas tecnologías

[…] Algunos artistas contemporáneos no han olvidado la lección de Paik. Saben que para diseñar experiencias tecnológicas realmente inéditas es necesario desafiar al hardware. Esa es la propuesta de Martín Bonadeo que le valió obtener el Gran Premio a las Nuevas Tecnologías en la edición de 2005 del Premio MAMbA -Fundación Telefónica de Arte y Nuevas Tecnologías. El proyecto de Bonadeo parte de la necesidad de evitar las interfaces tradicionales del universo digital: la pantalla, el mouse, el teclado. Crear un nuevo soporte, encontrar un punto de contacto entre la pieza y el espectador que no esté previamente formateado por una serie de dispositivos que de tan comunes se han vuelto invisibles e incapaces de provocar asombro o reflexión. Evitar, igualmente, la imagen encerrada en monitores de televisión o computación, y la imagen espacializada de las proyecciones de video. Construir, en cambio, un dispositivo inexistente, una pieza tecnológica que imponga su presencia material además de vehicular su caudal de textos e imágenes.

La obra de Bonadeo tiene la forma de una cinta de Moebius. Un texto interminable la recorre sin fin, alternando entre una y otra cara, negando los cortes, los saltos, las separaciones. Si bien este dispositivo ya no asombra a nadie -el artista mismo reconoce que la idea proviene de una vivencia infantil-no por eso deja de funcionar como un instrumento reflexivo y crítico. Crítico, en particular, de los sistemas de representaciones de imágenes a los que estamos acostumbrados, basados casi indefectiblemente en la planimetría cartesiana. En el proyecto original, Martín Bonadeo lo expresa de esta manera: "Estoy interesado en crear un espacio no bidimensional-euclidiano. El cuadro y la ventana rectangular son las formas preponderantes a la hora de pensar en imágenes. Bastidores para pintar cuadros -la ortogonalidad está implícita en la palabra-, máquinas fotográficas y filmadoras, no hacen más que reafirmar el plano... La introducción de un espacio de expresión con otra topología va a traer a la superficie muchas cuestiones acerca de las formas tradicionales de representación visual". […]

Moebius display: una alternativa al cuadro y a la perspectiva renacentista

Texto de sala

Cuando era chico solía prender una luz y mirarla fijo un rato para después apagarla y quedarme en la oscuridad total. Por un momento veía por persistencia retiniana la forma de la bombita, que se velaba lentamente hasta apagarse por completo.

Negro…

Miedo…

Para vencerlo, tenía que esperar unos minutos a que mis ojos se adaptaran, y una pequeña fuente de luz que pasaba por una rendija de la persiana empezaba a iluminar todo el pasillo hasta que podía ver otra vez. Un tiempo después leí en un libro de experimentos que si tomaba una tira de papel y pegaba sus extremos formando un aro con una torsión, podía plasmar la representación del infinito. Pasé varios días con placer recorriendo ese único lado con la yema de mi dedo. El siguiente paso fue escribir frases infinitas o palabras opuestas en cada lado del papel para que después se unieran en una misma cara.

Hace dos años, estudiando en la UCLA las lógicas binarias que rigen los lenguajes de computación, aparecieron de vuelta estas ideas en mi cabeza y nacieron los primeros bocetos de Moebius display: un conjunto de LEDs (light emitting diodes) que pueden estar encendidos o apagados y que se encuentran ordenados en una trama tridimensional que describe la banda de Moebius. Si bien la idea resultaba muy atractiva, construirla en la realidad requería soluciones mucho más complejas que tomar un trozo de papel y unir sus extremos. Necesité de la constante ayuda de colaboradores desde campos tan diversos –y polarizados-como la matemática y la filosofía, el arte y la ingeniería.

Uno de los puntos que más me impulsó a llevarlo a cabo fue la idea de encontrar una alternativa a la mayoría de las obras de New Media Arts que terminan resueltas en outputs estándar como una hoja impresa, un monitor o un proyector de datos y parlantes. Mientras la ventana rectangular es la forma preponderante a la hora de pensar en imágenes (cuadros –la ortogonalidad está implícita en la palabra–, máquinas fotográficas y filmadoras), la introducción de un espacio de expresión con otra topología, pone en tensión muchas cuestiones acerca de las formas tradicionales de representación visual. En el simple hecho de presentar más de un punto de vista –distinto a la perspectiva tradicional–, Moebius display pone al espectador ante la imposibilidad de contemplar todas las imágenes que se exhiben en la cinta al mismo tiempo. Desde ese sitio puede verse cómo transitan por el mismo plano: el adentro y el afuera, lo bueno y lo malo, la luz y la oscuridad.


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