Revisitas
Instalación grupal
El Borde Galeria de Arte, Buenos Aires, 2006 / Museo Macro, Rosario, Argentina, 2008 / Woodstreet Galleries, Pittsburgh, USA, 2010

Este proyecto incluye una serie de dibujos, bocetos, fotos y planos de todas las instalaciones previas. La idea es sumar a este material original reediciones y reinterpretaciones, buscando nuevos lazos y conexiones entre ellos. El proyecto original fue una muestra grupal entre tres artistas: Martín Bonadeo, Paula Senderowicz y Daniel Trama trabajando en una instalación conjunta. Los dibujos, esquemas, objetos e imágenes generadas con distintas técnicas, representando revisitas sobre proyectos pasados de cada artista, se mezclan en el espacio.


La cocina de los artistas

por María Fernanda Cartagena

Tres jóvenes artistas revisan en una muestra la propia obra para reflexionar sobre los procesos creativos, la búsqueda de sentido y las convenciones de exhibición. Es común escuchar a los artistas que retoman sus trabajos para generar nuevas series, lo que no es usual es que coloquen esta operación como eje de exploración y puesta en escena. Revisitas es el resultado del impulso de esta singular premisa, concebida por los artistas Martín Bonadeo, Paula Senderowicz y Daniel Trama, a partir de la estimulante invitación de la galería El Borde, para el desarrollo de un proyecto que logró desviarse del mandato de obra como entidad autosuficiente y exclusivamente como mercancía. Cada vez más museos y galerías van tomando distancia de la noción de constituirse en meros contenedores de obras y asumen formas de colaboración más amplias y expeditas.

Pero este paso suele ser engorroso ante las expectativas de cada parte. Si tomamos como logro de Revisitas la ampliación de los sentidos del arte, la promoción de múltiples perspectivas desde dónde mirar y el potencial que surge de agrupar individualidades, esta muestra prueba que las limitaciones alrededor de las convenciones de exhibición pueden revertirse a favor.

No se trata de cualquier invitación: los artistas idearon la manera para que ingresemos en la intimidad de sus procesos al desplegar sobre nueve mesas las reediciones de sus procesos reflexivos, intrépidas transposiciones de géneros, alianzas con materiales y técnicas, y búsquedas de sentidos que forjan zonas de encuentro y desencuentro. Cada uno editó tres mesas que se entremezclan en el espacio y colocó una obra bidimensional en la pared, a manera de cita, que refuerza sus procesos. Así, la visita se torna una experiencia similar a ese momento indeterminado de la sobremesa, ámbito liminar de la vida cotidiana situado al final y antes de protocolos sociales.

Una inquietante imprecisión late a lo largo de la muestra para reemplazar la manida pregunta "¿qué vemos?" (¿son dibujos, bocetos, objetos, esculturas y/o pinturas?), por una interpelación más fructífera: "¿Qué ocasiona o provoca?".

El encuentro de estos artistas no es casual. Sensibles a las dimensiones del espacio y tiempo, en su arte han privilegiado el desarrollo de proyectos efímeros in situ, ambientes o emplazamientos que consideraron al lugar como contenido y al tiempo como protagonista. Basta recordar algunas de sus ambiciosas producciones. Bonadeo, para la curaduría de No Es de Graciela Taquini en el Malba (2004), capturó el amanecer del Río de la Plata en frascos con agua del océano Pacífico y proyectó la puesta del sol de una playa californiana. Trama, en el proyecto Hogares para el Museo Shoá, por invitación de Irene Jaievsky (2004), dibujó la planta arquitectónica de una casa no con líneas sino con palabras, testimonios e información histórica relativa a la vida en el interior de los hogares de las familias judías durante la Segunda Guerra Mundial. En la curaduría Transformaciones azarosas de Corinne Sacca Abadi (Malba, 2005), Senderowicz recreó un fragmento de paisaje en hielo.

Al delimitar su campo de trabajo para esta muestra tomaron partido por una obsesión común, la línea imaginaria del horizonte, no como tema sino como experiencia que nos convierte a todos en sujetos transitorios de los ritos de pasaje de la naturaleza. De esta elección provienen los azules que irradian de sus mesas que, como extrañas islas, componen un archipiélago tomado por singulares atmósferas, climas y ciclos energéticos.

Las resonancias y ondas de estos microlugares son tan intensas que la autoría individual es difusa y trabaja a favor de las interrelaciones que se expanden más allá de la galería. Uno de los problemas que plantean los archipiélagos es la delimitación de su espacio marítimo. En este caso la vaguedad es productiva. Jean-Luc Godard, en Elogio del amor (2001), plantea entre otros temas una reflexión sobre los estadios del amor, el poder del impresionismo en el arte y para evocar el alcance relacional de las imágenes, incluye un leitmotiv durante el film: "Cuando pienso en algo, estoy realmente pensando en algo más. Cuando veo un paisaje, es nuevo para mí, porque mentalmente lo comparo con otro paisaje que alguna vez conocí".

La amplificación de las singularidades y diferencias, y la unión de sus búsquedas por todo aquello que los separa, generan sentidos y afectos mientras caminamos, conversamos, nos internamos o pensamos en sus prácticas. Como los caminos que abren son muchos, recomiendo tres recorridos posibles y convergentes.

Primero, la frescura del retorno a medios y materiales primigenios del arte y su energía proyectual. En Senderowicz, resurge la sutileza en la vieja usanza del lápiz y el pincel, así como la mágica e irremplazable simbiosis del agua, las sales minerales y el papel. De manera similar, la expresividad del calado (tan arcaica como la incisión, xilografía o talla), en una bellísima maquetita que investiga un horizonte a través del vacío, luz y sombra. Trama revela su cuaderno de apuntes y utiliza la básica grilla geométrica como infraestructura para orgánicos paisajes. Por su parte, Bonadeo recupera la antigua técnica de la cianotipía, proceso de impresión negativo-positivo que se basa en la sensibilidad a la luz de las sales ferrosas, por la que se obtiene imágenes en azul. A través de esta foto-alquimia traslada el diario íntimo de sus bocetos y proyecciones (dibujos, fotos y notas) a imágenes que, a su vez, derivan en seudopinturas de pequeño formato, bastante abstractas y atmosféricas. Estas imágenes se cristalizan como retroproyecciones de sus instalaciones interactivas, urbanas y transdisciplinarias. Otro trayecto puede advertir la transferencia de energías y temperaturas desde las complicidades del arte y la ciencia. Trama despliega un enigmático y complejo sistema autosustentable, basado en leyes alternativas, que sacude el binario frío/calor por medio de reciclajes ficticios. El ciclo se inicia en una cajita de luz que ilumina diapositivas de glaciares, sus siluetas se trasladan a dibujos –líneas– y después a cables que desembocan en una de las piezas imperdibles de la muestra: una estufa que socava y derrite un bloque de vela donde reaparece la topografía del glaciar. Senderowicz acude a la calidez de la mica. Sus brillantes y finas cascaritas marrones son atesoradas, clasificadas y recicladas para construir una suerte de refugio espiral primigenio. Un escombro, de esos a orillas del río, convive con microscópicos paisajes líquidos en tubitos, frascos y vasos de vidrio. Las cianotipías de Bonadeo son índices de luz y de agua, de frío y de calor y todos sus proyectos consideran traducciones energéticas Por ejemplo en Hope, la proyección monumental que realizó sobre la fachada de un edificio, donde una vela se consumía marcando la transición en tiempo real del 2004 al 2005; intervención producida por el Yerba Buena Center for the Arts, en San Francisco.

También podemos acceder a sus universos a través de los intercambios y disputas por el sentido entre imagen y escritura. El escaso uso de las palabras por Senderowicz, ilumina la deconstrucción del paisaje que Trama realiza a partir del lenguaje. Imprime sobre vidrio las instrucciones enviadas por sus amigos para fotografiar paisajes y las fotos resultantes de su interpretación. Ingeniosos planteos sobre el uso de la H de horizonte y una sopa de letras regada sobre la mesa, contrastan con el permanente recurso a la escritura de Bonadeo, enunciaciones poéticas descriptivas que acentúan el carácter proyectual de su proceso creativo. La exposición es un banquete para descubrir las reverberaciones de estos tres artistas, frente a la amenaza de lo real y su resistencia al simbolismo y significación. Quizás esto explique el porqué de la falla, pérdida o fragilidad que acechan en la muestra. Quebrantos generadores de belleza se reflejan en los aguamarinas, índigos, lavandas, ultramares, turquesas... para intentar dar nombres.


Entrevista realizada por Viviana Usubiaga durante el montaje de la muestra

Texto de sala

Viviana Usubiaga: En Revisitas ustedes asumen las coincidencias que han encontrado entre sus producciones y apuestan a exhibir esas afinidades a través de materiales y asuntos que modelaron obras ya realizadas por cada uno. ¿Qué los impulsa a volver sobre lo hecho y reproyectar sus propios trabajos? Martín Bonadeo: Desde la primera vez que nos juntamos con Dani y con Paula, me atrajo mucho la idea de hacer una muestra a partir de esas obras y problemáticas comunes que tenemos. Pero acordamos que era más interesante para todos no mostrar esas piezas, sino los procesos de pensamiento que nos llevaron a producirlas. Daniel Trama: Creo que las coincidencias nos han despertado la curiosidad inicial en el trabajo del otro pero luego comenzamos a concentrarnos en los diferentes modos en que cada uno genera desde esos lugares afines. Decidimos respetar aquella forma natural de habernos encontrado y entonces poner en discusión este material en la exhibición. Me imagino un lanzamiento simultáneo de todo esto hacia el presente para ver qué sucede.

Paula Senderowicz: Abordamos temáticas similares desde procedimientos personales y diversos. Muchas de nuestras obras hacen referencia a piezas anteriores. Ciertos proyectos, al ser trabajados en un formato diferente al originario y al colocarlos en un contexto de exhibición distinto, derivan en nuevos pensamientos visuales. En otras palabras, las imágenes estarían casi completas, pero no del todo, para visitarlas cada tanto y redescubrirlas.

VU: ¿Cómo llegaron a encontrarse en esta muestra?

MB: Veníamos reuniéndonos por intereses comunes pero sin una idea clara. Sabíamos que algo juntos teníamos que hacer, pero no encontrábamos la forma. Por distintas circunstancias, Olga Martínez estaba en contacto con los tres y nos propuso desarrollar un proyecto en conjunto en su galería.

VU: ¿Por qué articularon sus producciones en nueve mesas de estudio y algunas pocas extensiones sobre la pared?

PS: La elección de las mesas como soporte se basa en el deseo por develar el proceso de edición que hacemos al reunirnos.

DT: Hicimos una partición equitativa del espacio y cada uno desplegó sus realizaciones sobre la misma superficie. Es curioso cómo fuimos repartiendo todo a su vez en tres tableros iguales.

MB: Además nos ocupamos de resolver la distribución de las mesas en el espacio para que no quedaran zonas "temáticas" ni sectores personalizados.

DT: Ciertas ideas nos sirvieron para vincular libremente unos trabajos con otros: la recurrencia al horizonte y al paisaje, la insistencia por el azul y los procesos de derretimiento. Estos fueron los ejes que decidimos establecer para que cada uno mapeara su propia actividad.

PS: Estas direcciones iniciales que menciona Dani nos permitieron organizar el material sin que la disposición final inscriba relaciones en una lógica unilateral.

VU: La exposición de las derivas de sus proyectos sobre mesas en una galería podría ser leída como la intención de mostrar no tanto "obras de arte" acabadas, como procesos de creación, de reflexión y modos de hacer obras. No obstante, se trata de una puesta en escena de sus prácticas donde esas formas abocetadas son también una construcción ficcional, es decir, se recomponen en nuevos objetos. En este sentido, ¿cuáles serían los límites –ciertamente difusos– entre lo objetual y lo proyectual en sus propuestas?

DT: Cada uno estableció una relación diferente entre el objeto y el proyecto. En mi caso, construí una versión en la cual la idea de proyecto invade el lugar que ocupa y entonces se transforma en objeto, como el plano-maqueta que se apodera del espacio arquitectónico a través del color azul o el dibujo-circuito que testea la fusión de materiales. Esta modalidad me da la posibilidad de mostrar etapas del proceso de la obra que usualmente quedan encapsuladas en el objeto final y así puedo deslizar, por ejemplo, mi preocupación por la producción artística como experimento científico que rehuye a la constatación.

MB: La mayoría de mis producciones hasta el momento son instalaciones multisensoriales, efímeras y específicas para el sitio que necesitaban algún tipo de formalización más allá de lo que publico en mi página web. Encontré en las cianotipías –también conocidas como blueprints– una forma de producir imágenes que se instalan como un lenguaje particular entre el proyecto y el registro.

PS: Como dice Viviana, en esta muestra los límites entre lo proyectual y lo objetual son difusos; a mí lo que me importa son las imágenes, que siempre muestran el modo en que se han producido. Suelo trasladar y producir resonancias de paisajes que se dan a la distancia, paisajes imaginarios concebidos desde la vida urbana. En el intento por recuperar lo inasible de esas visiones, utilizo el papel como un recipiente contenedor donde el agua deja sus huellas; así, algo de aquellas experiencias permanece en estas obras.

Durante los diálogos con Paula, Martín y Dani descubrí que algunas de sus obras parecieran encontrar en las del otro una especie de sosias (esas personas que son casi iguales a uno en el mundo y nos producen a la vez familiaridad y extrañamiento).Estas correspondencias mutuas son precisamente las que hacen que hayan emprendido este proyecto juntos para ponerlas en primer plano, sin mediaciones.

Por otra parte, no podía dejar de imaginarme eclipses. Pensaba que un eclipse involucra siempre a tres cuerpos que, según la posición que tomen respecto de cada uno, van a producir un fenómeno diferente y componer una luz propia sobre nosotros. En las tres visitas guiadas a lo largo de la muestra uno por uno irá interceptando las obras de los otros en diferentes lecturas, intensificando lo visible en forma recíproca, ensayando así, nuevos y desconocidos eclipses.


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