Mulholland Drive
Instalación multimedia
UCLAs Wooden Center, Los Ángeles, USA, 2004 / Japan Media Arts Festival, Tokio, Japón, 2005

"Mulholland Drive" es una instalación lumínica que traduce el movimiento a través de una topología en dos haces de luz. El trabajo parte de los datos recopilados (GPS -Global Positioning System-, sonido e inclinación del vehículo) al recorrer una ruta y reconstruye la experiencia a través de ángulos de luz y de sonido. En esta experiencia interactiva pasiva, la cualidad espacial de la luz narra un recorrido -de algún modo es cine sin imagen-. Tal como en el cine, primero se capturan los datos y luego se editan para llegar a la forma final. Sin embargo, aquí el ambiente define directamente la experiencia, usando una geografía puramente cuantitativa. En un sentido, la proyección topográfica es una adaptación del land art utilizando otras tecnologías y demuestra cómo repentinamente los ritmos, los patrones y el azar del ambiente se puede detectar con distintos sensores para re-crear nuevas formas de experiencia.


Martín Bonadeo: Mulholland drive parte del libro Técnica: videos

por Javier Villa de Villafañe

Dentro de un compendio de videoartistas Martín Bonadeo es una anomalía. No utiliza esta herramienta como soporte de su producción y jamás aparece como centro de su pensamiento desmantelar conceptualmente el dispositivo. Más aún: Mulholland drive, la obra elegida para esta publicación, no es un video.

Esta anomalía debería leerse entonces retroactivamente, como el tercer verso de un haiku: una vuelta forzada sobre el libro para repensar la idea de género como una herramienta ordenadora nunca inmaculada, sino plagada de grietas y deformaciones.

A su vez, una pregunta elegante de otro plantea disciplinar sobre la potencialidad estética del video por fuera del cuadro. Mulholland drive es una instalación lumínica desarrollada por Bonadeo, Michael Chu (diseñador gráfico) y D. Scott Hessels (productor cinematográfico) en el contexto del curso Database Aesthetics, dictado en la UCLA en 2004. Al igual que en cine, la obra plantea un proceso de captura de datos, su posterior edición y proyección final. Sin embargo, los artistas no registran una imagen sino el movimiento de un auto bajando por Mulholland drive, la famosa carretera californiana llena de curvas y contracurvas. Los datos – dirección, localización, velocidad, RPM del motor e inclinación del vehículo– son tomados desde un Honda Civic tuneado con diversos sensores y micrófonos, con el objetivo de ser digitalizados y traducidos posteriormente. Dentro de un gran gimnasio de la universidad sumergido en neblina y oscuridad, dos luces robóticas que emiten haces blanquecinos y dos parlantes que reproducen el sonido del motor recrean el trayecto por la carretera. De esta forma, los artistas narran una historia –la proyección de un recorrido en auto– que prescinde de la imagen bidimensional del cine para ser experimentada espacialmente a través de una ambientación. Utilizan como lenguaje elementos del video que generalmente se prefieren mantener ocultos a la mirada del espectador.

Elementos esenciales como la proyección de luz, transformada en volumen corpóreo y significante, o el aparato proyector, en dos robots performáticos poseídos por una danza de la que no pueden escapar.

Bonadeo, Chu y Hessels plantean otra forma de revestir el dato real, de mediatizar la experiencia por fuera del monitor para regurgitarla en un ambiente físico y sensorial alejado del original: la base de datos estetizada, la información digitalizada para generar una acción de telepresencia. El espectador se funde en un mismo flujo con la pieza y experimenta corporalmente la historia narrada. Es atravesado por un chorro de luz que ya no es medio sino objeto escultórico, cinético y protagonista de la narración.


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