Américas fundidas
Instalación interactiva
El Borde Galería de arte, Buenos Aires, 2003 / Woodstreet Galleries, Pittsburgh, USA, 2010 / Bienal de San Pablo, 2010

Este trabajo gira alrededor de una bandera blanca que funciona como pantalla de un sistema interactivo. La bandera flamea artificialmente gracias a un ventilador. La PC está programada para emitir un sonido, elegir una bandera latinoamericana en forma aleatoria y proyectarla sobre la bandera cada vez que recibe una señal de los sensores. El piso de la sala se encuentra dividido en ocho secciones por medio de líneas punteadas. Sobre cada línea corre una barrera infrarroja. Cuando una de estas líneas es interrumpida se envía la señal a la PC y se activa el sistema. Las distintas banderas se van superponiendo como un prisma invertido por adición lumínica, hasta dar un blanco total – la suma de los colores luz da blanco –. Luego de unos segundos, la secuencia aleatoria comienza nuevamente desde negro.


Físico/político

Texto de sala

Según una ley de la física, dos objetos no pueden ocupar el mismo espacio. La división entre cuerpos o territorios siempre es política e implica un choque. Pero, ¿qué pasa cuando en vez de enfrentamiento hay fusión, dos formas que se juntan para generar una nueva? Una bandera flamea de modo artificial; la abstracción de sus formas y colores ya no representa los mismos valores que en sus orígenes, sino que se resignifica día a día.

Un límite creado por el hombre, la potestad de un territorio, un pueblo que definió los alcances de su cuerpo físico y simbólico, representado por formas cargadas de sentido patrio. Estas funcionan como imanes que unen grupos y dividen personas de un lado y otro de un río, una montaña o una línea imaginaria como un paralelo o un meridiano. Vecinos enfrentados o simplemente diferenciados por una cuestión política ordenada, decretada y establecida por los pensadores de una época en la que la razón y la propiedad privada eran los ideales perseguidos.

En América Latina las naciones se encuentran dominadas por carteles y grupos económicos que luchan por las riquezas de la tierra más que por sus tradiciones. Somos países empobrecidos desde lo simbólico y sin demasiadas armas para comprender nuestra posición. Las democracias definidas por parámetros europeos continentales o sajones no logran dar frutos para los habitantes de estas tierras. Con instituciones en crisis y gente con hambre, las fronteras e identidades sólo sirven para agolpar personas en una cuenta corriente de deudas con el FMI.

Las banderas, estos símbolos de independencia y de orgullo nacional ganados con sangre en diversas batallas, hoy pierden su razón de ser en una guerra de sentido jugada en otro plano lejano al físico, en un mundo con una nueva forma de delinear las fronteras.

¿Cuál de estos países es independiente? ¿De qué sirve una bandera propia? La computadora como representante de esta época traduce las formas y los colores en números –bits– que utiliza como base o caldo para realizar operaciones aritméticas veloces y generar nuevas formas, a medida que interactúa con cuerpos que atraviesan límites. La operación matemática que realiza es simple: adición de colores luz, aunque simbólicamente se complejiza multiplicándolos sobre las banderas de las diferentes naciones. Los símbolos y las formas en que representan a cada país, son tan arbitrarios como el random en un programa de computación. El proyector plantea la posibilidad de concentración: la bandera como pantalla de un prisma invertido nuclea los distintos colores de la luz para llevarlos hacia el blanco. La iluminación total y pareja que elimina las sombras, los vértices y las divisiones es todavía un deseo.

Luego la bandera queda flameando sola, sin ninguna tecnología más que la del hierro y un textil listo para ser cargado con un sentido nuevo. Fundir: del latín fundere, fundar, poner fondo o base, ¿para construir? Otro principio de la física dice que nada se pierde y que todo se transforma.


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