Cambio cambio
Instalación específca para el sitio / net.art
www.sitearte.com 2002/2003 / Museo de Arte Contemporáneo, Bahía Blanca, 2005 / Galería Isidro Miranda, Buenos Aires, Agentina, 2009 / www.redgalería.com, 2009

Junto a la el Museo Numismático del Banco Central de la República Argentina donde se exponen todas las colecciones de monedas y billetes de la Argentina que reflejan los altibajos de su economía, se encuentra la sala de exposiciones itinerantes. Desde la devaluación del peso argentino y durante más de ocho meses, se negoció la idea de hacer una muestra de arte contemporáneo específica para este espacio. La muestra consiste en composiciones hechas a partir de monedas y billetes nacionales e internacionales, cuero y otros materiales exhibidos en las vitrinas de la sala. Cuando ya estaban impresas las invitaciones y el catálogo se encontraba en imprenta, esta muestra fue cancelada por el Presidente del BCRA por considerarla "inadecuada para el contexto". La imposibilidad de exhibir el material en el mundo real, llevó a realizar una animación en flash para inaugurarla virtualmente en sitearte.com, una galería virtual.


Comentario de la muestra

por crítico ladrón (Carlos Huffmann)

Martín Bonadeo usualmente genera sus obras a partir del espacio donde van a ser exhibidas. Los aspectos específicos del lugar son un insumo crucial de su sistema de trabajo. Inicialmente las obras que componen esta muestra me resultaban extrañas por el hecho de que no parecían surgir del espacio donde debían ser exhibidas. Aunque el plan era mostrarlas en el Museo de Numismática del BCRA, yo no sentía que las discusiones planteadas por la obra surgiesen de características de ese espacio. Martín buscó ese espacio para mostrar una obra previamente construida, era simplemente un marco ideal. Comprendí después que estaba mirando demasiado de cerca: el lugar del cual surgían las obras era de la Argentina como espacio socioeconómico.

Cambio, cambio es un grupo de obras específicas al país y al momento, por lo cual, que puedan o no ser exhibidas en el Museo de Numismática me resulta poco más que indiferente. El soporte de internet puede interpretarse como un espacio de información colectiva. Esto es pertinente ya que muchas de las obras son una llevada al absurdo de la preocupación generalizada sobre cómo evoluciona el precio del dólar (alguien podría argumentar que internet limita la visibilidad a cierta clase socioeconómica, haciendo inválida la pretensión respecto a la colectividad de la información contenida en ella, pero siento que esto es un problema endémico del arte). Muchas de las obras poseen un mecanismo tautológico. Recientemente una artista que admiro mucho dijo: "A mí la tautología me resulta extremadamente aburrida". ¿Por qué es que no me aburren estas obras? La tautología no agrega información, sus conclusiones no poseen relevancia; al utilizarla en relación con el tipo de cambio, está reflexionando de manera crítica sobre los lugares comunes respecto a las nociones de "valor" asociadas con las monedas. Si las monedas son del mismo cobre que los cables de electricidad, y los billetes son básicamente todos el mismo papel, ¿adónde se encuentra el valor dentro de una economía? ¿Y qué ocurre cuando aspiramos a que nuestro papelito sea igual a los verdes de Estados Unidos? Un comentario sobre esto aparece en la obra Peso convertible, donde dos líneas de cien monedas de un centavo argentinas y norteamericanas forman, respectivamente, la señal positiva y negativa que conecta un parlante al tocadiscos. Desde el parlante suena el himno Yanqui, sugiriendo posiblemente que nuestras aspiraciones han sido dominadas, y que ellas mismas nos transforman en poco más que una ciudadanía de segunda dentro del Gran Imperio Americano (eso sonó un poco panfletario...).

Sin embargo, la más acuciante es la reflexión sobre el tiempo y la historia. Billetes viejos salvados de su destrucción, evoluciones del tipo de cambio, insinuaciones respecto a un proceso cíclico dentro de la historia de nuestra moneda... Aquí el título de la muestra adquiere un nuevo significado, obligándonos a preguntarnos qué es lo que se mantiene constante dentro de tanta variabilidad, y cuáles son los cambios que queremos y necesitamos como nación.


Símbolos, papel, valor y cambio

Texto de catálogo

"En esta era de dinero convencional abstracto, sin ninguna forma de representación que mantenga el contacto con el oro, son cada vez menores las posibilidades de distinguir la diferencia." Rosalind E. Krauss

"Cuando era chico mi mamá me dio un billete de un millón para comprar en el quiosco. El quiosquero, además de los caramelos que compré me dio una enorme pila de billetes verdes y marrones. Yo estaba feliz, sentía que era mucho más lo que había recibido que lo que había entregado."

La elección del Museo Numismático para esta muestra no es una coincidencia. Sentía la necesidad de exhibir, más allá de mi obra en sí, el contenido de las vitrinas de esta colección estable. Acercar un poco la historia del material simbólico con mayor influencia del último siglo que ahora no es más que papeles y metales muertos, enterrados en vitrinas, cuyo valor no va más allá del fetiche, como el arte. Como se puede ver, no es la primera vez que las provincias emiten bonos irresponsablemente y que nuestra moneda –como elemento de identidad del país– nunca fue igual al dólar, ni nunca lo será. Son símbolos distintos que representan diferentes valores.

La carga simbólica de los billetes es tan fuerte que la mayoría no se da cuenta de que sólo se trata de un pedazo de papel impreso. Este material simbólico, muy similar en sus formas de operar a los mecanismos del arte, afecta violentamente el estado de ánimo de la gente.

Los papeles especiales impresos con tintas caras pasaron de ser un simple mediador entre el trabajo de la gente, las mercaderías y los servicios a ser el valor que rige nuestra sociedad. Hay algo que falla. La palabra valor (por definición, algo que debería mantenerse estable a lo largo del tiempo) representa algo cristalizado. Sin embargo, en el "mercado de valores", el dinero fluctúa constantemente.

Deuda, pagos, dolarización, bonos, son palabras que pasaron a ocupar un lugar privilegiado dentro del vocabulario de los argentinos. Caminando por estas calles se escucha una necesidad de todos: Cambio, cambio. Hay algo de todo esto que necesita modificaciones. Muchos desean otra vez lo mismo: hiperinflación, bicicleta financiera, indexaciones, pero tal vez la transformación sea tan grande que no somos capaces de imaginar lo que viene. El arte es uno de los motores del cambio, existe simplemente por su posibilidad de resignificar. Mientras muchos intentan estabilizar, el arte pretende romper.


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