un
mar de trampas
por graciela taquini, curadora de la muestra
Esta es la tercera versión del proyecto Trampas, una muestra itinerante en torno a una simulación significante, integrada por obras que se ubicarían entre el secreto (aquello que es y no parece) y la mentira (lo que no es y parece). Esta selección de veinte obras no implica la ilustración de un eje temático: surge a partir de propuestas artísticas concretas que han dirimido algún tipo de interrogación sobre el estatus de realidad, de verdad o de existencia. Su nombre se inspira en el trompe l'oeil, el artilugio del ilusionismo barroco que impregna el pensamiento y las prácticas artísticas desde hace algunos años. Las trampas que se presentan son a veces literales, otras metafóricas, visuales o mentales. Si el simulacro carecería de referente, aquí se presenta inmerso en un juego consciente y controlado de escondites, de vueltas de tuerca, de ironía, de textos subyacentes, donde importa más la reversibilidad que la mímesis. El propósito de esta confrontación y diálogo de estas piezas contemporáneas es artístico y al mismo tiempo ideológico, especialmente en un momento histórico de la Argentina y el mundo que carece de certezas, donde la ambigüedad inquieta. Intenta producir algún tipo de señalamiento que indique que el rey está desnudo, que revele que algunas veces el ser y el parecer pueden ser ontológicamente iguales, que la verdad se construye en el sujeto que la interpreta, que toda percepción está sujeta a mediaciones, que advierta sobre la dictadura de la mirada o el prejuicio. Esto no significa un conformismo sino más bien un cuestionamiento planteado desde la teoría, pero también desde la praxis del mundo del arte y en una Argentina tan trampa como tramposa.
trampa
in situ
por graciela taquini, curadora de la muestra
Con un dispositivo fabricado por él mismo, un simple proyector de diapositivas, casi una antigüedad, Martín Bonadeo socava la realidad para imponer su mundo. Trabaja con espacios concretos, crea a partir de las propuestas que le da un edificio, un artefacto, una pared o una puerta determinada. Si los pintores del Barroco parecían abrir las cúpulas al cielo para que los santos se elevaran, Martín introduce una contradicción en medio de aquello que nos es familiar. De esta manera vuelve a preguntar sin que nadie responda qué cosa es una obra de arte.
tricky
ocean
by graciela taquini
This is the third edition of the Trampas (Cheatings) project, an itinerant show around the simulation of the signifier, composed by pieces that can be placed between a secret (what is and doesn't seem like), and a lie (what isn't but seems like). This selection of twenty pieces doesn't pretend to illustrate a thematic line, it is born out of artistic proposals that are playing with reality, truth or status of existence. The inspiration for it's name is the trompe l'oeil, the baroque illusionist trick that invaded art theory and practice some time ago. These tricks are sometimes literal, others metaphorical, visual or mental. If the simulation lacked a referent, it is presented here immersed 261 in a conscious game and controlled by hidden things, by twists, by irony, by subjacent texts, where reversibility is more important than mimesis. The purpose of the confrontation and dialogue between these contemporary pieces is artistic, but at the same time ideological, specially in an historic moment where Argentina and the world lack certainties, where ambiguity becomes disturbing. There is an attempt to produce a kind of denouncement that shows that the king is naked and that reveals that sometimes being and pretending may be ontologically the same. The truth builds itself from the subject that reads it, any perception is tied to mediations, every perception is dictatorial or based on prejudice. It is not a type of conformism, but rather a question raised from theory but also from the practice of the art world and into a tricky, but also trapped Argentina.
site
specific trick
by graciela taquini, show's curator
With a handcrafted device, a simple slide projector, almost an antique, Martín Bonadeo questions reality to impose his own world. He always works for a specific site, inspired by a building, a wall, a door, or other specific space. If Baroque painters seemed to open domes to the heavens so that the saints would elevate, Martín introduces a contradiction in things that are familiar to us. In this way he asks again, without getting an answer: what makes a work of art?