El reloj está atrasado
Intervención interactiva específica para el sitio
Fotogalería del Retiro, Torre de los Ingleses, Buenos Aires, Argentina, 2002

La intervención se realiza en el quinto piso de la Fotogalería del Retiro que funciona dentro de la Torre Monumental de los Ingleses. En primer lugar se ubican dos banderas bajo los cuadrantes del reloj de la torre con la leyenda El reloj está atrasado. El suelo dentro de la sala, contiene doce marcas con flechas que señalan hacia las ventanas del espacio. Desde esos puntos, se tomaron doce fotografías durante los tres meses anteriores a la muestra. Las imágenes resultantes son copiadas a tamaño real (1:1) en Duratrans (material similar a una diapositiva) y pegadas en uno de los recuadros del vidrio repartido. De esta manera, el pasado se superpone con el presente. Sobre el techo de la sala, el péndulo marca un incesante tic-tac.


El inmortal miembro de crono

Texto de sala

"Su hijo desde la emboscada lo alcanzó con la mano izquierda, a la vez que con la derecha tomó la monstruosa hoz, larga, de agudos dientes, y a toda prisa segó los genitales de su padre y los arrojó hacia atrás. Fueron llevados por el mar durante mucho tiempo; a ambos lados, blanca espuma surgía del inmortal miembro..." Hesíodo, Teogonía.

A través de estas ventanas podés ver la rutina de muchos. Siempre igual, siempre distinta. Y vos acá arriba; el ascensor se fue y te quedaste encerrado como una princesa en una torre. Cinco niveles sobre la plaza mirando como espectador una realidad que a lo mejor alguna vez viviste. Acá adentro, bajo el péndulo, se escucha mejor que en cualquier otro lugar el pulso que nos impusieron para medir nuestras vidas. A cada rato, dulces melodías intentan alegrar el momento en que nos informan que perdimos quince minutos más y son irrecuperables.

El reloj está endiosado. No le alcanza con estar presente en la muñeca de muchos y en cuanto aparato electrónico aparece, sino que necesita imponerse enorme para que todos lo confundan con el tiempo. Pero es sólo una representación, tan válida como muchas otras, con la ventaja de estar universalmente impuesta.

Estás en una torre de siete pisos exclusivamente construida para sostener un reloj que, desde este espacio vacío, marca un ritmo infernal. La mayoría de lo que se ve allá afuera no se detiene, pero desde este lugar se puede apreciar, desde una coordenada nueva, lo que está pasando en el exterior. Señalé fotográficamente algunas pequeñeces que me llamaron la atención durante los meses anteriores a esta muestra, para contrastarlas con el momento actual. Dicen que vivimos en un estado de cambio permanente y creí que la suma de estas minúsculas evidencias no iba a hacer más que demostrar, de otro modo, nuestro avance por esta experiencia única que llamamos vida.


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