El pueblo circuito cerrado
Intervención interactiva específica para el sitio
Centro Cultural El Pueblo, Pilar, Buenos Aires, Argentina, 2001

El centro cultural del Pueblo privado Estancias del Pilar es un espacio con acceso restringido por varias casillas de vigilancia con barrera. Este proyecto de comunidad cerrada –viviendas, escuelas, clubes, iglesias y comercios– está plasmado en una maqueta de 3 x 3 metros. El edificio que contiene la maqueta está representado junto a una plaza y los otros tres edificios importantes –todo lo construido hasta el momento– y es un 2% del tamaño total de la maqueta. La sala que contiene la maqueta se oscurece y se ubica un proyector que, enfocado sobre estos tres edificios y la plaza, proyecta en tiempo real la imagen de la plaza real a escala y desde el mismo ángulo. De esta manera uno puede ver proyectados en la superficie de la maqueta las imágenes fantasmales de las personas que caminan en la plaza hasta que ingresan en el edifico en el que funciona la instalación.


Muestra privada

Texto de sala

Durante los '90 en Argentina, junto con la privatización de las autopistas, comenzó un excesivo loteo de las tierras cercanas a las principales vías de escape de las ciudades para dar origen a los barrios privados. Estas burbujas aisladas por un alambrado, y mucha tecnología de seguridad de las duras condiciones de vida del conurbano, comenzaron a reproducirse y mucha gente de clase alta emigró de las ciudades para habitar estos proyectos. Por distintos motivos nació la propuesta de hacer una instalación específica para el sitio en el centro cultural de uno de estos ambiciosos proyectos.

Se trata de un pueblo privado, sin pobreza, rodeado de barrios cerrados, aislado del mundo por un alambre de púas y vigilado constantemente. Esta utopía se encuentra representada en una enorme maqueta tan aislada del mundo como pudiera verse. En el mundo real, el espacio que ocupa este proyecto no está demasiado lejos de barrios carenciados de los que se encuentra separado por un alambrado, que soporta la tensión de vecinos con enormes diferencias materiales, que mutuamente se temen.

Con una cámara de seguridad ubicada de tal modo que permitie ver el edificio que contiene la maqueta desde afuera, se arma un circuito cerrado. La imagen de esta cámara se proyecta en tiempo real con un cañón multimedia sobre estos tres edificios y la plaza en la maqueta –lo único de la maqueta que existe en la realidad, ya que el resto es campo abierto–. De esta manera uno puede ver proyectados en la superficie de la maqueta las imágenes fantasmales de las personas que caminan en la plaza hasta que ingresan en el edifico en el que funciona la instalación. Proyectar sobre la superficie de la maqueta las imágenes de personas, animales y chicos jugando en este proyecto de burbuja causa una resignificación tanto de la maqueta como del espacio real sobre la gente que visita la instalación.


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