Durante los '90 en Argentina, junto con la privatización de las autopistas, comenzó un excesivo loteo de las tierras cercanas a las principales vías de escape de las ciudades para dar origen a los barrios privados. Estas burbujas aisladas por un alambrado, y mucha tecnología de seguridad de las duras condiciones de vida del conurbano, comenzaron a reproducirse y mucha gente de clase alta emigró de las ciudades para habitar estos proyectos. Por distintos motivos nació la propuesta de hacer una instalación específica para el sitio en el centro cultural de uno de estos ambiciosos proyectos.
Se trata de un pueblo privado, sin pobreza, rodeado de barrios cerrados, aislado del mundo por un alambre de púas y vigilado constantemente. Esta utopía se encuentra representada en una enorme maqueta tan aislada del mundo como pudiera verse. En el mundo real, el espacio que ocupa este proyecto no está demasiado lejos de barrios carenciados de los que se encuentra separado por un alambrado, que soporta la tensión de vecinos con enormes diferencias materiales, que mutuamente se temen.
Con una cámara de seguridad ubicada de tal modo que permitie ver el edificio que contiene la maqueta desde afuera, se arma un circuito cerrado. La imagen de esta cámara se proyecta en tiempo real con un cañón multimedia sobre estos tres edificios y la plaza en la maqueta –lo único de la maqueta que existe en la realidad, ya que el resto es campo abierto–. De esta manera uno puede ver proyectados en la superficie de la maqueta las imágenes fantasmales de las personas que caminan en la plaza hasta que ingresan en el edifico en el que funciona la instalación. Proyectar sobre la superficie de la maqueta las imágenes de personas, animales y chicos jugando en este proyecto de burbuja causa una resignificación tanto de la maqueta como del espacio real sobre la gente que visita la instalación.
During the 90's the land close to the principal highways leading out of the city was exposed to an excessive division into lots; this development went along with the privatization of highways in Argentina and gave origin to the so called gated communities. These bubbles, isolated from the hard conditions in the Buenos Aires outskirts by wire fences and latest security technology, started to reproduce themselves and many members of the high class emigrated to inhabit those housing projects.
There were different reasons for the proposal to make a site-specific installation for the cultural center of one of those ambitious housing projects. It was a private village, without poverty, surrounded by other closed districts, isolated from the world by wire fences and constant guards. This utopia was represented in an enormous scale model which seemed as isolated from the world as one could see. The truth is that the space occupied by the housing project is quite close to poor zones. The wire fences which separates them supports the tension between neighbors with big material differences who fear themselves mutually.
A security camera is placed in a position that makes it possible to see the building where the model is from outside and a closed circuit is arranged. The filmed image is projected by a multimedia projector in real time upon the three buildings and the square of the model – the only part which actually exists as the rest is only countryside. This way one can see a projection of ghostly images on the model's surface, images of the persons who actually walk on the square until they enter into the building where the installation is working. For the people visiting the installation, the projection of images of persons, animals and children playing in the bubble-project causes a resignification of both model and true space.