Paisajes encerrados
Fotografías, proyección de diapositivas
Espacio Fundación Telefónica, Buenos Aires, 2004 / Centro Cultural El Pueblo, Buenos Aires, 2001 / Woodstreet Galleries, Pittsburgh, USA, 2010

Instantes de vacaciones registrados con una cámara fotográfica como un atardecer, un cielo, las nubes, paisajes abiertos, sus fugas y límites son proyectados en el espacio cerrado de un departamento urbano. De ese modo se resignifican tanto la imagen visual bidimensional proyectada como el espacio multisensorial y tridimensional que es elegido para proyectarla. Un momento proyectado en otro momento y llevado a un tercer momento que son las representaciones que se llevan a una sala para ser mostradas.


Recuerdos iluminados

por Fabiana Barreda

La obra de Martín Bonadeo nos transporta al espacio inmaterial y lumínico de los recuerdos. Como un Proust contemporáneo, la madeleine de este artista es hoy un proyector que hace brotar rememoraciones de las paredes descascaradas de su casa paterna.

Encerrados a oscuras en este espacio biográfico, las paredes, los muebles y los aparatos domésticos cobran vida. Fantasmales y tiernas imágenes toman cuerpo en esta casa. Del agua de la bañera puede brotar un crepúsculo en el mar o un extraño faro guiar barcos desde el velador de la mesita de luz.

Emulando a Lumière, los efectos mágicos de la luz y lo sobrenatural se hacen presentes en este espacio cotidiano, y mientras las imágenes habitan los objetos, estos recuerdos adquieren vida mas allá de la memoria.


Paisajes encerrados

Texto de sala

Cuando la idea de sobrevivir entre cuatro paredes empieza a sofocarme, suelo escapar alucinando con lugares abiertos. Me transporto, uso un poco de mi imaginación para recordar esos momentos, decorando los rincones más deprimentes de mi departamento con proyecciones de esos momentos felices pasados.

Así, instantes registrados con una cámara como un atardecer, un cielo, las nubes, paisajes abiertos, sus fugas y límites pueden disparar sensaciones que van mucho más allá de lo visual al ser proyectadas. De ese modo se resignifican tanto la imagen visual bidimensional proyectada, como el espacio multisensorial y tridimensional que es elegido para proyectarla.

La figura y el fondo entrelazados, confundiendo al sentido en el que más creemos, me hacen dudar de la realidad de lo presentado, de lo representado, del espacio y hasta del tiempo. El momento en el que el proyector comienza a iluminar un lugar para transformar tanto su significado como el de la imagen proyectada, produce una ruptura temporal y espacial que se acerca a la experiencia del recuerdo.


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