recuerdos
iluminados
por fabiana barreda
Encerrados a oscuras en este espacio biográfico, las paredes, los muebles y los aparatos domésticos cobran vida. Fantasmales y tiernas imágenes toman cuerpo en esta casa. Del agua de la bañera puede brotar un crepúsculo en el mar o un extraño faro guiar barcos desde el velador de la mesita de luz. Emulando a Lumière, los efectos mágicos de la luz y lo sobrenatural se hacen presentes en este espacio cotidiano, y mientras las imágenes habitan los objetos, estos recuerdos adquieren vida mas allá de la memoria. paisajes
encerrados Así, instantes registrados con una cámara como un atardecer, un cielo, las nubes, paisajes abiertos, sus fugas y límites pueden disparar sensaciones que van mucho más allá de lo visual al ser proyectadas. De ese modo se resignifican tanto la imagen visual bidimensional proyectada, como el espacio multisensorial y tridimensional que es elegido para proyectarla.
La figura y el fondo entrelazados, confundiendo al sentido en el que más creemos, me hacen dudar de la realidad de lo presentado, de lo representado, del espacio y hasta del tiempo. El momento en el que el proyector comienza a iluminar un lugar para transformar tanto su significado como el de la imagen proyectada, produce una ruptura temporal y espacial que se acerca a la experiencia del recuerdo.
La obra de Martín Bonadeo nos transporta al espacio inmaterial y lumínico de los recuerdos. Como un Proust contemporáneo, la madeleine de este artista es hoy un proyector que hace brotar rememoraciones de las paredes descascaradas de su casa paterna.
texto de sala
Cuando la idea de sobrevivir entre cuatro paredes empieza a sofocarme, suelo escapar alucinando con lugares abiertos. Me transporto, uso un poco de mi imaginación para recordar esos momentos, decorando los rincones más deprimentes de mi departamento con proyecciones de esos momentos felices pasados.
iluminated
memories
by fabiana barreda / translation by uschi groppel
Martín Bonadeo's work takes us into the immaterial and luminous space of memory. As in a modern-day Proust, the artist's projector becomes the madeleine that makes memories sprout from the peeledoff walls of his paternal house.
Locked up in this dark biographic space, walls, furniture and domestic devices become alive.
Ghostly and delicate images grow in this house. Dawn at the seaside can sprout out of the bathtub water, or a strange lighthouse guide boats from the bedside lamp.
Magic light effects and supernaturalism are present in this daily space in an attempt to equal Lumière, and while images inhabit objects, memories acquire life beyond memory.
locked
up landscapes
wall text
When the idea of having to survive between four walls starts to suffocate me, I usually escape by hallucinating with open spaces. I let myself get carried away, using a bit of imagination to remember those moments, decorating my apartment's most depressing corners with projections of those happy moments.
A projection of photographically captured moments like sunsets, skies, clouds, wide landscapes; their vanishing points and limits can dart off sensations which go beyond visual images. In this way both the two-dimensional projected visual image and the three-dimensional multisensorial space chosen for the projection are pointed out in a different manner.
Interweaving figure and background disarrange the sense in which we most believe in, making me doubt the reality of what is being presented and represented, of space and even time. The projector starts to illuminate a spot in order to transform its meaning as well as the projected image's meaning and this moment produces a break in time and space which brings the experience of memory closer.